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El
proceso de diseño
El diseño interpretado como un instrumento que sirve para ayudar a las
empresas e instituciones a cumplir sus objetivos de marketing y de comunicación,
ha de traducir el mensaje corporativo en un lenguaje visual apropiado a sus públicos
objetivos y debe actuar como un medio que relaciona la forma y la función.
El diseño
no es un elemento de decoración, sino de comunicación.
Antes de comenzar el proceso creativo, el diseñador debe conocer
bien todos los aspectos: características del producto, forma
de distribución y venta, precio estimado, y tipo de promoción.
El
proceso de diseño
se realiza en tres etapas desde que se confirmael el encargo:
Asimilación.
En esta fase el diseñador se sumerge en el interior de la empresa,
e intenta conocer a fondo la estrategia y la cultura corporativa de
su cliente. Se trata de una fase informativa y ha de ser lo más
objetiva y completa posible. Así, se intentará obtener
un retrato robot de las personas a las que nos vamos a dirigir: su
estilo de vida, sus influencias, su nivel cultural...
Traducción. Ahora es el momento de comenzar a explorar
los caminos más adecuados. El diseñador, debe actuar
como una auténtica base de datos de estilos visuales, técnicas,
ilustraciones, tipografía, así como otros intangibles,
tales como su propia experiencia personal, su bagaje cultural y visual...,
que le ayudarán a producir una imagen que cumpla la misión
encomendada: Representar a la empresa y provocar una respuesta emocional
positiva en los receptores.
Realización. Esta etapa, que también podríamos
denominar producción, comienza cuando ya está plasmada
la idea en bocetos y ha sido aprobada por los responsables de la
empresa. A partir de aquí se realiza el arte final y se entrega
a imprenta en soporte digital, o se programa para ser publicado en
interne

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Rodrigo López Alonso |
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